Frase del Mes

"Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos." El principito, Antoine de Saint-Exupéry.

martes, 5 de julio de 2011

Prólogo

.Prólogo.

El señor y la señora Finnlade llamaron a las puertas del orfanato Caridad. Una señora morena, bajita y alfo regordeta les abrió y les acompañó al despacho de la directora del lugar a través de unos interminables pasillos. La habitación era húmeda y algo oscura. Las paredes, pintadas en colores verde pastel, estaban agrietadas y la pintura se caía a trozos. Esto daba muestra de la antigüedad del edificio. Tras un amplio escritorio de madera de caoba, sentada en una silla alta se encontraba la dueña de todo el lugar. No se parecía en nada a la que les había abierto la puerta hace unos minutos. Era esbelta y seria. El pelo blanco, recogido en un moño, y su pose imponía respeto. Sus ojos cansados, miraron a través de unas viejas gafas de cristales teñidos.


-Tenía entendido que os gustaría adoptar a una niña.-Dijo con una voz seca y firme. Sus largas uñas jugueteaban con una pluma sobre el escritorio.

-Si bueno- Respondió el hombre con un fuerte y marcado acento extranjero.-Mi mujer y yo no podemos tener hijos, pero estaríamos encantados de adoptar a una de sus niñas.

-La cuidaríamos como a una verdadera hija nuestra- Añadió la mujer, al ver que la directora no estaba convencida.

La directora reflexionó un rato. Llevaba días queriendo deshacerse de una niña. Aquel demonio pelirrojo que revolucionaba el Orfanato con su simple presencia.

-Tengo una niña que se está haciendo algo mayor y que pronto será difícil encontrarle padres.-Comentó en voz alta.-África, trae a la niña.- Ordenó dirigiéndose a mujer morena, que salió por la puerta y regresó al cabo de unos instantes con una niñita de la mano. La pequeña, tendría unos cinco-seis años, el pelo pelirrojo y los ojos grandes y verdes. En una mano llevaba una pequeña maletita roja con el dibujo del Orfanato y en la otra, abrazaba un osito de peluche.

Tras realizar todo el papeleo, la familia Finnlade, con la nueva hijita, salió del viejo edificio. La recién madre, con una sonrisa amable en el rostro

-¿Cómo te llamas cariño?

-Nerea.-Respondió tímidamente la niña.

-Nosotros somos Kelly y Mark, tus nuevos papas. Venimos de Nueva York. ¿Sabes dónde está eso pequeña?

-No señora Finnlade.

-Está detrás del mar, muy muy lejos. Para llegar hay que montarse en un avión y volar como los pájaros. ¿Has montado alguna vez en avión?

-No señora Finnlade.- Volvió a repetir la pequeña niña, que ahora miraba con una gran admiración a sus nuevos padres.

-Algún día te llevaremos, pero primero tienes que crecer y hacerte mayor, ir a la escuela, y jugar con otros niños. Aprender a tocar algún instrumento, o a cantar, o practicar deporte…

Y con esta conversación los dos adultos con la niñita se alejaron por la calle, camino hacia un nuevo hogar.

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